Station: [8] Sala del Conde


Se encuentra en la Sala del Conde, el salón de fiestas y comedor del castillo. Es la sala más grande y representativa del complejo.

La primera impresión ya es inusual. Columnas independientes de mármol rojizo de Nassau sostienen una impresionante bóveda de crucería. Así, la sala parece casi un espacio sacro de tres naves. No es una casualidad. El rey Federico Guillermo IV era un hombre profundamente religioso. Por ello, el arquitecto del castillo de Hohenzollern, Friedrich August Stüler, se inspiró, entre otros lugares, en la iglesia inferior de la Sainte-Chapelle de París y en la capilla del castillo de Karlstein, cerca de Praga. El resultado fue una creación arquitectónica inédita al estilo neogótico, muy extendido en el siglo XIX.

Si miran hacia la derecha, verán que, junto a la Sala de los Condes, se encuentra la Sala Imperial, en la Torre Imperial. Una columna central sostiene esta sala. En ella se representan a los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, quienes hicieron posible el ascenso de los Hohenzollern. Así, la arquitectura de este lugar no solo habla de gusto y estilo, sino también de origen y dominio.

En el otro extremo de la sala se encuentra el nicho del obispo. Allí aparecen dignatarios eclesiásticos de la familia. Justo encima se eleva la Torre del Obispo. Con sus 73 metros, es el punto más alto del complejo del castillo. Al mismo tiempo, simboliza la gran importancia de la Iglesia y la religión. No hay ningún punto más alto en el castillo, y el mensaje es muy claro.

También el suelo habla su propio lenguaje. Está compuesto por piedra caliza de Solnhofen clara y oscura, y mármol italiano negro y blanco. De este modo se reflejan los colores heráldicos de los Hohenzollern: la plata y el negro.

Las sillas rojas tapizadas en terciopelo aportan un toque llamativo. En sus respaldos lucen el águila coronada, el animal heráldico de los reyes prusianos.

El ambiente se vuelve especialmente festivo cuando se encienden los candelabros de bronce dorado. Cada uno de ellos cuenta con 48 velas. Se encendían —y se siguen encendiendo— en ocasiones solemnes y en los conciertos de la familia. Entonces, toda la sala resplandece con una luz cálida y festiva.

Hasta hoy, aquí se celebra cada año el concierto benéfico a favor de la Fundación Princesa Kira de Prusia. La fundación fue creada en 1952 por los abuelos del príncipe Georg Friedrich. Lleva el nombre de su abuela, una gran duquesa rusa. Hasta hoy, permite a niños y jóvenes en situación de desventaja social disfrutar de estancias de descanso gratuitas aquí, en el castillo.

A través de la puerta de doble hoja dorada se accede ahora a la biblioteca.