Station: [8] Federico III


Aquí se puede contemplar un gran cuadro histórico de Anton von Werner. Representa una escena de la Guerra franco-prusiana de 1870-1871.

En el centro se encuentra el entonces príncipe heredero de Prusia, Federico Guillermo, quien más tarde se convertiría en el emperador Federico III. Aparece de pie junto a varios de sus oficiales de Estado Mayor en el salón de una casa de campo, junto al féretro del general francés Abel Douay. Douay había caído en la batalla de Weißenburg, en Alsacia.

Se dice que el príncipe heredero rindió personalmente sus últimos honores al enemigo caído. Es precisamente este momento el que Anton von Werner plasma en su cuadro. Muestra respeto por el enemigo derrotado. Al mismo tiempo, la obra celebra los logros del ejército prusiano en la guerra contra Francia.

El cuadro casi parece un relato de un testigo ocular. El lugar es claramente reconocible. Las personas presentes también son inconfundibles. Esta precisión no es casual. El propio Anton von Werner estuvo presente en el suceso, pero no pintó la escena hasta 1890, es decir, veinte años después. Las notas y los bocetos le ayudaron a representar la escena con minucioso detalle.

Eso es precisamente lo que hace que la obra resulte tan impactante. Combina el rigor de la observación precisa con una composición dramática clara. La mirada del espectador se ve atraída hacia un gesto que aúna dignidad, hazaña militar y recuerdo en una sola imagen.

Justo debajo del cuadro se pueden ver otros recuerdos de la época del emperador Federico III. Entre ellos se encuentran su primer par de zapatos. A primera vista, esto puede parecer casi sorprendente. Tras el grandioso patetismo del cuadro, el foco de atención se vuelve de repente muy pequeño y personal.

Existía una tradición de larga data en la familia real prusiana. A cada príncipe y princesa se le regalaba un par de zapatos rojos al cumplir un año. Estaban hechos de la mejor piel de marroquín roja.

El par más gastado perteneció a Federico III. Se aprecia claramente que han sido muy usados. Junto a ellos, verás otro par. Perteneció a su hermana Luisa, que más tarde se convirtió en gran duquesa de Baden. Al parecer, ella cuidó mejor sus zapatos. Eso es precisamente lo que se aprecia en su par.

Así, aquí conviven uno al lado del otro recuerdos muy diferentes. Arriba se encuentra el gran cuadro que representa la guerra, el honor y la teatralidad. Debajo, los pequeños zapatos rojos de su primer año de vida. Juntos, dibujan una imagen de Federico III que oscila entre su papel público y sus recuerdos personales.